Acné

El acné es un desorden de la unidad pilosebácea que obedece a múltiples factores, tales como trastornos en la queratinización ( maduración ) de los folículos pilosos, aumento de la secreción de las glándulas sebáceas y sobrecrecimiento bacteriano. De acuerdo a sus distintos estadios pueden verse lesiones tales como comedones abiertos y cerrados (puntos negros y blancos) , pápulas, pústulas, nódulos o quistes. Si bien puede afectar a individuos de varias edades, es típicamente una patología del adolescente, causando un grado considerable de padecimiento físico y psicológico. Aunque en general es una patología típica entre los 12-18 años, en algunos casos es necesario descartar alteraciones hormonales, fármacos o cosméticos que lo estén empeorando, como cuando se presenta en mujeres mayores de 25 años (acné tardío) o acompañado de alguna manifestación cutánea que indique aumento de hormonas masculinas, por ejemplo el incremento del vello facial o la caída del pelo. Según el tipo de acné presente (comedónico o inflamatorio ) el tratamiento es variable y depende del tipo de lesiones presentes, de la patología subyacente (si la hay), pudiendo ser tópico o por vía oral.
No hay recetas uniformes para tratar el acné, solo una buena historia clínica y un buen exámen físico permitirán decidir cual será el tratamiento mejor en cada caso. Este puede variar desde un retinoide o un antibiótico tópico hasta antibióticos o isotretinoína orales. El tratamiento precoz y adecuado apunta a evitar que las lesiones más severas dejen secuelas (cicatrices) permanentes. En ocasiones, la ayuda de la cosmiatría para la extracción de los comedones, o los tratamientos como peelings químicos y la microdermoabrasión , son de mucha utilidad.