Manchas

El aumento de la pigmentación de la piel puede ser difuso o localizado, producto de algún desorden metabólico, de ciertos fármacos , de condiciones fisiológicas como el embarazo o simplemente consecuencia del daño solar acumulado a lo largo de los años. En este último caso, producto de la radiación UV acumulada, en zonas de mayor exposición solar como cara, cuero cabelludo, escote y dorso de manos, podemos encontrar lesiones benignas como lentigos solares, efélides, nevos o malignas como tumores de piel pigmentados.
La experiencia clínica y un exámen cutáneo completo (de toda la superficie cutánea! ) permitirán un diagnóstico certero. Sólo el ojo dermatológico entrenado y avezado es capaz de diferenciar una mancha inofensiva de otra peligrosa. La dermatoscopía es una herramienta de suma utilidad que usamos de rutina en la clínica, que permite diferenciar entre distintos tipos de lesiones pigmentadas en casos dudosos. En ocasiones, la biopsia de piel y su estudio histológico son necesarios para arribar a un diagnóstico de certeza.
En el caso de lesiones benignas el tratamiento es variable, pudiendo realizarse Luz Pulsada Intensa como primera elección, especialmente cuando van acompañadas de otros signos de fotodaño, como telangiectasias y arrugas finas. El uso de la Luz Pulsada permite tratar una gran cantidad de manchas por sesión sin generar efectos colaterales y sin dejar cicatrices, por tal motivo está posicionada actualmente como una herramienta indispensable en el “fotorejuvenecimiento”. También realizamos topicaciones con ácido tricloroacético TCA , de fácil y rápida aplicación, o indicamos el uso de sustancias despigmentantes.