Tumores

A diferencia de otros órganos del cuerpo, la piel ofrece la posibilidad única de poder ser examinada íntegramente con la simple inspección. Este privilegio conlleva la responsabilidad de revisar a TODOS nuestros pacientes, TODA la piel. La prevención primaria intenta modificar hábitos de conductas que puedan ocasionar riesgo en el futuro ( educación del paciente respecto del cuidados del sol, hábitos saludables, etc.) . La prevención secundaria consiste en detectar lesiones muy tempranas que aún no han llamado la atención de quien las posee, y poder actuar precozmente. Siempre un tratamiento adecuado a tiempo , quirúrgico o médico, evita problemas serios en el futuro. Los tratamientos se deciden con criterio oncológico y funcional, explicando y consensuando con el paciente el porque de la elección en cada caso. Cuidar la piel de los pacientes sanos y mantener sanos a aquellos que han enfermado consiste entre otras cosas en examinar periódicamente toda la superficie cutánea.
Los tumores cutáneos pueden ser benignos o malignos. Los primeros pueden presentarse como fibromas blandos, dermatofibromas, queratosis seborreicas y nevos, entre otros. Los tumores malignos cutáneos son principalmente el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma. La presentación clínica de estos tipos de tumores es muy variada ya que cada uno de ellos tiene a su vez distintas formas clínicas. La severidad es variable siendo baja en los carcinomas basocelulares, intermedia en los carcinomas espinocelulares y elevada en el melanoma, dependiendo siempre del estadio en el que se los diagnostique. Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado es la única forma de asegurar una buena evolución.